domingo, 14 de junio de 2015

La virtud de ser útil / JRP


Cuando en un hombre se combinan de manera natural la grandeza de espíritu con la humildad de quien siente hondo placer a la hora de servir, entonces puede afirmarse que este es un hombre virtuoso y útil justamente dos cualidades insoslayables para que la Sociedad Cultural José Martí (SCJM) entregue teniendo en cuenta también otros méritos la distinción La Utilidad de la Virtud, el más importante reconocimiento que concede esta sociedad que más que cualquier otra debe ser fiel seguidora del inmenso legado del más universal de todos los cubanos, nuestro Héroe Nacional.
En la mañana del domingo 24 de mayo en el templo católico de la barriada de Pueblo Nuevo, después de oficiar la misa dominical, frente a una gran cantidad de feligreses el padre Arnaldo Aldama Monserrat recibió el certificado que acredita tan alto honor de manos del profesor Abilio Torres Batista, vicepresidente de la SCJM en la provincia.
“Sabemos que el reconocimiento de toda la vida lo esperamos al final con el señor pero yo doy gracias a Dios por este reconocimiento, primero es una reafirmación más en nuestra identidad cubana y martiana y también cristiana. En esto yo veo que están premiando a todos los holguineros que día a día salen a trabajar y a hacer posible la convivencia en esta ciudad que hace muchos años me abrió los brazos y que siento verdaderamente mía”.
“Para mí lo más importante es la vida espiritual y aquí entran todos los que construyen, no solo los católicos sino todas las personas de otras religiones y todos aquellos que aun sin ser religiosos guiándose por su conciencia buscan hacer el bien”. Dijo Aldama profundamente emocionado al recibir el aplauso sincero de su comunidad.
La Ms.C. Luz Estrada Rodríguez, secretaria ejecutiva de la SCJM dio lectura a la resolución que hace oficial el acto de entrega de la distinción y la Dr.C. Carolina Gutiérrez Marroquín, miembro de la junta provincial, leyó el texto que valoró la junta nacional para conceder el alto lauro al presbítero guantanamero, (Tiguabos 9 de abril de 1937).
“En 1960, ingresó en el Seminario “San Basilio el Magno”, de Santiago de Cuba, para estudiar la Carrera Eclesiástica que continuó en el Seminario “Regina Cleri” de la Universidad Católica de Ponce, en Puerto Rico. Completó sus estudios religiosos en la Pontificia Universidad de Salamanca, España.”
“Su primera experiencia pastoral tuvo lugar en Barcelona, hasta 1968 y al año siguiente, regresó a Cuba. El 9 de julio de 1970 fue ordenado Presbítero en Guantánamo y designado como Párroco de Gibara y de la zona pastoral de Fray Benito y Santa Lucía. Ha atendido, también, las Parroquias de San Juan Bosco, en Bayamo, las de San Andrés y San Germán y las zonas pastorales de Banes y Antilla”.
“Al crearse en 1979 la Diócesis de Holguín, pasó a servir pastoralmente como Vicario General en la Catedral de San Isidoro. Con 77 años, y oficialmente jubilado, continúa atendiendo la Parroquia de Pueblo Nuevo y varias Casas de Misión”.
“En el 2005 fue distinguido como Prelado de Honor de Su Santidad Juan Pablo II. Desde 2006 es miembro de la Comisión Episcopal de Diálogo con la Comunidad de la Diáspora. Actualmente, es miembro del Consejo de Presbíteros y del Colegio de Consultores”.
A la entrega de la distinción asistió el compañero Carlos Álvarez Mayo, funcionario del Comité Provincial del Partido a cargo de los asuntos religiosos, la periodista María Julia Guerra y el licenciado Manuel Arencibia Santiesteban, así como otros miembros de la SCJM.
La emotiva velada inició con las notas del himno de Holguín y concluyó con La Guantanamera entonada por el coro de la parroquia de Pueblo Nuevo cuyos fieles reconocieron con eso tan sencillo y grande a la vez que es un beso o un estrechón de manos, a un hombre que como afirmara la Dra. Carolina Gutiérrez, “en el goce de consolar males ajenos halló modo feliz de no sentir los propios”.
“Cuánto ha significado para mí la bandera al lado de la Virgen de la Caridad, no lo veo como una cuestión religiosa sino como el símbolo de la unión de una nación. Aunque no puedo verlos y mi limitación no me permite saludarlos a cada uno personalmente como quisiera, agradezco humildemente a todos los que vinieron a compartir conmigo este honor”, expresó Aldama.
“Sepan que si hay algo que me identifica no es lo que soy sino lo que quiero ser. Agradezco especialmente a la SCJM por su delicadeza para conmigo pues yo soy martiano por convicción. Dios me ha dado esta alegría pero esto no hace más que engrandecer mi compromiso con esta ciudad y sus hijos desde los profesionales hasta con aquellos que la mantienen limpia, todos forman parte de esta misión que tengo de ir sembrando amor”.
Dijo este sencillo y a la vez gran hombre, este cristiano, este amigo, que si la vida lo privó de ver con sus ojos, Dios lo premió dotándolo de algo que pocos logran, ver con el corazón.

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