A nombre del pueblo holguinero y en particular de la cultura y sus artistas, monseñor Emilio Aranguren Hecheverría, obispo de Holguín, le entregó al Papa Francisco el libro-arte “Devoción”, hecho por la editorial holguinera Cuadernos Papiro para que se lo llevara como recuerdo especial de su visita a la Ciudad de los Parques.
Como una obra de exquisito gusto y alto contenido artístico y valor espiritual, calificó Su Santidad Francisco al libro-arte, ideado por la historiadora del arte Tatiana Zúñiga Góngora, directora de Cuadernos Papiro, editora y compiladora del volumen junto al filólogo Manuel Arias Silveira.
“Este libro-arte es un cofre en cuya tapa está grabada la bandera cubana, hecho de palma real traída de Barajagua, el primer lugar donde estuvo la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre cuando fue hallada en la holguinera Bahía de Nipe en 1612. En él trabajamos 18 artistas plásticos todos holguineros”, significó Arias Silveira.
El libro, cuyo cofre fue confeccionado por el escultor Luis Silva, trabajado además por el artesano Omer Ricardo contiene 16 obras de arte en diversas técnicas como daguerrotipo, punta seca, óleo sobre lienzo, acrílico, cartulina, creyón y parche, donadas por sus autores, destacando entre estos al maestro Cosme Proenza.
También participaron el escultor Isidro Ricardo, el grabador Ronald Guillén, y artistas de la plástica del calibre de Leticia Leyva, Ernesto Blanco Sanciprián, Magalis Reyes, José Emilio Leyva, Ramiro Ricardo, Teresa Blasco, Javier Díaz y Dagoberto Drigs Dumois, además de la artesana Georgina Corpas.
Otros creadores cuyas obras inspiradas en la Virgen de la Caridad del Cobre forman también parte del libro son el escultor Silvio Pérez, el pintor Orlando Carralero y los no menos reconocidos artistas de la plástica María del Pilar Reyes y Jorge Luis Cudina Martínez.
“En el libro aparece uno de los primeros grabados que se conoce de la Virgen, cuya matriz data de 1814. Aquí se presenta en una hoja de papel manufacturado hecho en el taller de papel de nuestra editorial y la particularidad que tiene es que la hoja fue confeccionada con arena de la Bahía de Nipe”, destacó Arias Silveira.
Además de las obras plásticas, esta hermosa obra de arte contiene 15 textos dedicados a la Virgen de la Caridad del Cobre, de intelectuales cubanos de la talla de nuestro Héroe Nacional José Martí, Dulce María Loynaz, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Cintio Vitier, Nicolás Guillén, José Lezama Lima, Carilda Oliver, Emilio Vallagas y la holguinera Adelaida del Mármol.
También de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo "El Cucalambé", Luisa Pérez de Zambrana, Gustavo Sánchez Galarraga, el espirituano Raúl Ferrer, e Hilarión Cabrisas.
Indiscutiblemente “Devoción”, es una verdadera joya artística con una gran cuota de cubanía. El estar dedicado a la Virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba, y acompañado de textos de grandes pensadores de la isla y de obras plásticas muy cubanas también, supone en sí mismo una obra genuinamente cubana.
Preservado con cera de abeja y encolado como se acostumbra en el campo, este libro-arte se va como un gran tesoro en las manos de un hombre que sin duda alguna aunque ya no está físicamente en nuestra ciudad, se quedó en el corazón de cientos de miles de holguineros.
El Papa también se quedó en las calles por donde pasó, en la Plaza de la Revolución Calixto García y en la Loma de la Cruz desde donde se despidió de Holguín bendiciendo a esta tierra que lo acogió con especial cariño, con mucho respeto pero sobre todo con la humildad que él tiene como fe de vida.
lunes, 21 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
Un Holguín más joven recibirá al Papa / JRP
El próximo 21 de septiembre será un día sin precedentes en la historia de Holguín, por primera vez un Papa llegará hasta esta urbe oriental. Sin lugar a dudas el acontecimiento dejará una huella para la posteridad en quienes tengamos la posibilidad de presenciar este hecho.
La visita del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica a la Ciudad de los Parques, ha motivado a llevar a cabo un considerable número de acciones que harán que el Papa Francisco se encuentre con un Holguín rejuvenecido con obras que multiplicarán beneficios para los holguineros.
La remodelación del tramo de la carretera central desde el Trébol hasta el Aeropuerto Internacional Frank País García, es una obra en la que se trabajaba mucho antes de conocer de la visita de Su Santidad, pero tal suceso motivó a los constructores a avanzar en la vía por donde éste accederá a la ciudad.
Al decir de la ingeniera María Salomé Sánchez Arévalo, directora general de la Empresa Constructora de Obras Ingenieras No. 17, entidad a cargo de tan importante objeto de obra de 9,1 km de longitud. Tal acción consiste en ampliar la carretera a cuatro vías con características de avenida.
“En particular para la visita del Papa los compromisos de la empresa están muy cerca de cumplirse, llegaremos con el movimiento de tierra que permite la ampliación hasta unos 300 metros antes de llegar a la entrada del Aeropuerto Militar en el sentido de la circulación de Holguín a Bayamo”.
La ingeniera puntualizó además que la carpeta definitiva de hormigón asfáltico caliente cubrirá aproximadamente hasta el centro de la comunidad de Perdernales, hasta donde también llegará un abarcador programa de iluminación a cargo de la Empresa Eléctrica de Holguín.
Según información ofrecida por el ingeniero Aroldo Pupo Hechavarría, director de la Unidad Empresarial de Base del municipio, fueron colocadas 104 torres, de ellas 44 dobles, en las que serán instaladas un total de 148 luminarias de vapor de sodio con lo cual el tramo quedará completamente iluminado.
Pero no es solo esta obra de alto impacto social la que se ejecuta para que la ciudad luzca sus mejores galas para la visita del Jefe de Estado del Vaticano. Instituciones católicas como la Catedral de San Isidoro, la Iglesia de San José, la Casa Sacerdotal y el Obispado son objeto de una abarcadora restauración.
También se trabaja en la reparación y pintura de las fachadas de entidades y viviendas ubicadas en las calles por donde pasará el Obispo de Roma. Entre estas arterias se encuentra la avenida Mariano Torres, localizada al oeste de la ciudad, en la cual también se laboraba antes de anunciar la visita pastoral.
Pero las dos obras que estarán estrechamente vinculadas con la presencia del Papa en Holguín son la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García, donde oficiará una santa misa y la emblemática Loma de la Cruz hasta donde ascenderá la alta autoridad eclesial para bendecir la ciudad.
En diálogo con la prensa la arquitecta Ana Luisa Salceda Hernández, inversionista de las obras para la visita del Papa, agradeció a todas las personas que en un modo u otro han estado involucradas en todas las construcciones. “Tenemos que reconocer la disciplina y el deseo con que se ha trabajado”, destacó.
Significó que para los diseños llevados a cabo tanto en la plaza como en la loma, inicialmente se hizo un estudio del entorno para adaptarse al mismo, “proyectando diseños austeros y sencillos sin dejar de ser atractivos, buscamos la manera que predominaran los colores blanco y azul”, precisó.
“Con tales colores aludimos a la paz y al azul claro del cielo, también jugando con los colores de la bandera, si se tiene en cuenta que al centro de la plaza se desplegará una alfombra roja, conjugación de tonos que ofrecerá una vista muy hermosa del sitio escogido para la actividad central de la visita a Holguín”.
El frontis de la estructura construida que tanto llama la atención a quien pasa por frente a la simbólica plaza, simula las olas de la Bahía de Nipe donde apareció en 1612 la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, también las costas de Cayo Bariay por donde llegó en 1492 la cruz de la evangelización a estas tierras.
La construcción de las respectivas obras en la plaza y la loma, las asumió una brigada de la Unidad Empresarial de Base de Nicaro, perteneciente a la Empresa Constructora de Obras Industriales No.9 de Holguín, a cargo de Carlos Antonio Benimelis Fonseca, quien fungió como jefe de obra.
Unos 44 hombres asumieron turnos de 12 horas para entregar en tiempo y con la calidad requerida ambas obras. En la plaza construyeron el estrado donde se oficiará la misa. Escenario conformado por una estructura de acero laminado que abarca unos 37 metros de largo y de 6 a 8 metros de altura.
También se construyeron los correspondientes estrados para el coro, los músicos y para la prensa. En la loma se construyó el estrado central para que el Pastor Universal de la Iglesia Católica dé la bendición a la ciudad, así como los respectivos emplazamientos donde estarán los artistas y fotógrafos.
A la vista de todos Holguín se rejuvenece. Son muchas las personas que no escatiman desvelos y esfuerzos para que este 21 de septiembre el primer Papa latinoamericano encuentre una ciudad que además del cariño y respeto de sus hijos le muestre las mejores galas a quien viene como Misionero de la Misericordia. Foto: Cortesía de Juan Pablo Carreras
domingo, 30 de agosto de 2015
Chiste vs humor: “Robertico” 2 horas y 20 años en Holguín / JRP
Muy bien puede afirmarse que el cierre del verano en Holguín lo tuvo a su cargo el comediante holguinero (Banes) Roberto Riverón “Robertico”. A teatro lleno se presentó el cómico durante este fin de semana en el Teatro Eddy Suñol con el espectáculo “2 horas y 20 años” como parte de una gira nacional con la que celebra sus primeras dos décadas de vida artística.
Las tres funciones —dos que estaban prevista y una tercera que él accedió a ofrecer dada la cantidad de personas que se habían quedado sin entrada— se caracterizaron por la buena acogida del público, tanto el que estaba sentado como el que permaneció de pie en los laterales de la sala Raúl Camayd. Sin dudas la risa y los aplausos validaron una presentación que dejó mucho qué desear y ajustada más bien para otro escenario.
Creo que esta cabía muy bien en un centro nocturno o en una de nuestras plazas públicas y no en el teatro, en principio por ser este la sede entre febrero y marzo desde el 2014 del Festival del Humor El Satiricón que desde su primera edición llegó para promocionar el humor inteligente, trayendo al Suñol buena parte de lo que más vale y brilla en el ámbito del humor cubano.
Un humor apegado a los códigos del teatro, haciendo reír con la creación artística en ristre y no con la vulgaridad, la chabacanería, el menoscabo de la mujer cubana o el chiste grotesco y fácil, elementos que desafortunadamente constituyen el plato principal del a mi juicio bastante largo espectáculo de Robertico.
Sin el menor ánimo de creernos el ombligo del mundo que para nada somos, ese holguinero que entra habitualmente al teatro espera siempre un producto artístico de calidad, máxime si se trata de una propuesta concebida en los predios del complejo arte de hacer reír, y no lo digo por el hecho de jactarnos de lo que no somos, lo afirmo porque por suerte contamos con excelentes humoristas.
Ahí está el Dúo Cari Care, integrado por la actriz Mireya Abreu y el actor y caricaturista Onelio Escalona, una verdadera institución en el campo del humor cubano, o el joven grupo Etcétera, anfitrión del festival al que hice referencia, entonces poner el teatro a disposición de un espectáculo como “2 horas y 20 años” es en algún modo echar por tierra el trabajo y el esfuerzo de nuestros humoristas porque consumamos un humor apegado al arte y no al facilismo y al mal gusto.
Sin desdeñar al cabaret que tiene muy bien definido su objeto social, ahí hubiera funcionado mejor este espectáculo calzado con un tipo de música que se presta para un centro como ese y no para un teatro, aunque ningún escenario es bueno para burlarse del “pinareño” o el homosexual aun cuando después de soltar la crítica lacerante se diga que el siglo XXI nos acoge a todos por igual.
Usted que me lee o yo mismo podemos hacer reír a cualquiera con un chiste de humor negro o ponerle alegría picante a nuestras calamidades o al manoseado tema de la emigración con el insaciable deseo del cubano de viajar, y no por eso somos humoristas, de ahí que el humor que se muestre en nuestro principal teatro, el más importante escenario de la cultura holguinera tenga que venir avalado por una buena factura artística.
De sobras sé que al menos el 90 por ciento, quizás más, de los que asistieron al espectáculo de Robertico no estarán de acuerdo con mi criterio, y no dejo de reconocer que este comediante orgánico en su proyección escénica domina muy bien la técnica del histrionismo y sabe aprovechar la interacción con el público, sin embargo en vez de poner a su favor tales cualidades ridiculiza sobremanera a ese público que le aplaude.
A mi juicio, lo mejor del espectáculo es que lo recaudado irá a parar a una muy noble causa, los dividendos por concepto de entrada serán donados al Hospital Oncológico de La Habana, pero igual se hubiera podido recaudar quizás hasta mucho más en una plaza pública o en un centro nocturno, cuyo ambiente favorecería sin dudas una presentación como esta.
Todos nuestros artistas merecen el teatro siempre y cuando su propuesta vaya en función del crecimiento espiritual e intelectual del público y no del menoscabo de éste. No niego que me reí con muchos de los chistes como mismo sentí vergüenza de las personas que fueron ridiculizadas y hasta ofendidas entre jaranas, pero al preguntarme qué me aportó culturalmente o como ser humano este espectáculo, la respuesta es contundente, nada.
Aquí vendría muy bien ese refrán que dice “Cada chivo para su corredor”, y en ningún momento quiero dar a entender que el teatro sea exclusivo para una cultura elitista, pero el mérito que a fuerza de trabajo han logrado nuestros humoristas con propuestas auténticas no merece lastimarlo con un espectáculo que como he señalado funciona bien en otro espacios pero en el teatro no.
El humor no puede quedarse en el chiste simplón apoyado por la música, el humor requiere de suspicacia, sagacidad, valentía y sobre todo de inteligencia, ese es el humor que debía priorizar el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y ponerlo a girar nacionalmente para que el público cubano interactúe con propuestas artísticas valederas en los predios de la risa.
Reír es un ejercicio indiscutiblemente beneficioso para la salud, como dijo el maestro Charles Chaplin, una sonrisa cuesta poco pero perdura para toda la vida, más si reímos con algo bien pensado y no con la burla esa que nos hace reír un momento fugaz porque casi siempre proviene de lo banal. El teatro debe ser un sagrado recinto para promocionar el arte auténtico y verdadero no lo que se disfraza de éste y el traje le queda bastante grande.
Las tres funciones —dos que estaban prevista y una tercera que él accedió a ofrecer dada la cantidad de personas que se habían quedado sin entrada— se caracterizaron por la buena acogida del público, tanto el que estaba sentado como el que permaneció de pie en los laterales de la sala Raúl Camayd. Sin dudas la risa y los aplausos validaron una presentación que dejó mucho qué desear y ajustada más bien para otro escenario.
Creo que esta cabía muy bien en un centro nocturno o en una de nuestras plazas públicas y no en el teatro, en principio por ser este la sede entre febrero y marzo desde el 2014 del Festival del Humor El Satiricón que desde su primera edición llegó para promocionar el humor inteligente, trayendo al Suñol buena parte de lo que más vale y brilla en el ámbito del humor cubano.
Un humor apegado a los códigos del teatro, haciendo reír con la creación artística en ristre y no con la vulgaridad, la chabacanería, el menoscabo de la mujer cubana o el chiste grotesco y fácil, elementos que desafortunadamente constituyen el plato principal del a mi juicio bastante largo espectáculo de Robertico.
Sin el menor ánimo de creernos el ombligo del mundo que para nada somos, ese holguinero que entra habitualmente al teatro espera siempre un producto artístico de calidad, máxime si se trata de una propuesta concebida en los predios del complejo arte de hacer reír, y no lo digo por el hecho de jactarnos de lo que no somos, lo afirmo porque por suerte contamos con excelentes humoristas.
Ahí está el Dúo Cari Care, integrado por la actriz Mireya Abreu y el actor y caricaturista Onelio Escalona, una verdadera institución en el campo del humor cubano, o el joven grupo Etcétera, anfitrión del festival al que hice referencia, entonces poner el teatro a disposición de un espectáculo como “2 horas y 20 años” es en algún modo echar por tierra el trabajo y el esfuerzo de nuestros humoristas porque consumamos un humor apegado al arte y no al facilismo y al mal gusto.
Sin desdeñar al cabaret que tiene muy bien definido su objeto social, ahí hubiera funcionado mejor este espectáculo calzado con un tipo de música que se presta para un centro como ese y no para un teatro, aunque ningún escenario es bueno para burlarse del “pinareño” o el homosexual aun cuando después de soltar la crítica lacerante se diga que el siglo XXI nos acoge a todos por igual.
Usted que me lee o yo mismo podemos hacer reír a cualquiera con un chiste de humor negro o ponerle alegría picante a nuestras calamidades o al manoseado tema de la emigración con el insaciable deseo del cubano de viajar, y no por eso somos humoristas, de ahí que el humor que se muestre en nuestro principal teatro, el más importante escenario de la cultura holguinera tenga que venir avalado por una buena factura artística.
De sobras sé que al menos el 90 por ciento, quizás más, de los que asistieron al espectáculo de Robertico no estarán de acuerdo con mi criterio, y no dejo de reconocer que este comediante orgánico en su proyección escénica domina muy bien la técnica del histrionismo y sabe aprovechar la interacción con el público, sin embargo en vez de poner a su favor tales cualidades ridiculiza sobremanera a ese público que le aplaude.
A mi juicio, lo mejor del espectáculo es que lo recaudado irá a parar a una muy noble causa, los dividendos por concepto de entrada serán donados al Hospital Oncológico de La Habana, pero igual se hubiera podido recaudar quizás hasta mucho más en una plaza pública o en un centro nocturno, cuyo ambiente favorecería sin dudas una presentación como esta.
Todos nuestros artistas merecen el teatro siempre y cuando su propuesta vaya en función del crecimiento espiritual e intelectual del público y no del menoscabo de éste. No niego que me reí con muchos de los chistes como mismo sentí vergüenza de las personas que fueron ridiculizadas y hasta ofendidas entre jaranas, pero al preguntarme qué me aportó culturalmente o como ser humano este espectáculo, la respuesta es contundente, nada.
Aquí vendría muy bien ese refrán que dice “Cada chivo para su corredor”, y en ningún momento quiero dar a entender que el teatro sea exclusivo para una cultura elitista, pero el mérito que a fuerza de trabajo han logrado nuestros humoristas con propuestas auténticas no merece lastimarlo con un espectáculo que como he señalado funciona bien en otro espacios pero en el teatro no.
El humor no puede quedarse en el chiste simplón apoyado por la música, el humor requiere de suspicacia, sagacidad, valentía y sobre todo de inteligencia, ese es el humor que debía priorizar el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y ponerlo a girar nacionalmente para que el público cubano interactúe con propuestas artísticas valederas en los predios de la risa.
Reír es un ejercicio indiscutiblemente beneficioso para la salud, como dijo el maestro Charles Chaplin, una sonrisa cuesta poco pero perdura para toda la vida, más si reímos con algo bien pensado y no con la burla esa que nos hace reír un momento fugaz porque casi siempre proviene de lo banal. El teatro debe ser un sagrado recinto para promocionar el arte auténtico y verdadero no lo que se disfraza de éste y el traje le queda bastante grande.
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