jueves, 5 de julio de 2018

Terrible lo qué ha pasado en Gibara... / JRP


Señores tronco de pena con ustedes que prometí informar a través de mi blog, el cual quiero actualizar, hacerlo más atractivo, darle vida y movimiento... y no he podido cumplir, en primer lugar por comodidad, en segundo por la conexión... mejor no explico...jaaaa
La cosa es que si he ido informando por facebook. Anoche el concierto de Pancho Céspedes fue precioso al igual que el de Síntesis. Este grupo me trae tan lindos recuerdos de Romerías, junto a Sandra Guerra, Tatiana Zúñiga y tantos otros que trabájabamos cantidad con la única recompensa de disfrutar las Romerías con momentos con la magia de esos conciertos inolvidables.
Hoy son otros tiempos, muchos andan regados por el mundo, otros en distntas partes de Cuba, muy pocos aquí.
Por lo menos ahora disfruto porque no sé si el que viene estaré en la Isla, solo Dios lo sabe. Particularmente la he pasado muy bien, me he divertido muchísimo, me he reído como no son capaces de imaginarse, he conocido gente muy linda, muy inteligente.
Ya solo queda el día de mañana viernes y el sábado, pero siempre tendré cosas que hacer y compartir con ustedes. Yo sigo haciendo periodismo, eso para mí es un compromiso con ustedes, con la gente que me sigue, con la gente que me quiere.
Una persona que ni siquiera es mi gran amigo sino alguien a quien conozco, saludo y nos llevamos bien, hace unos días aquí en Gibara me dijo, "Jose, estos tiempos para ti son difíciles, te niegan publicar, te señalan, te vigilan... pero mañana eso tendrá su recompensa y su reconocimiento", yo prefiero creer que será así, los tiempos duros irán pasando.
Las aguas van tomando su nivel, ya gracias a Dios terminé mi maestría, www.eltoque.com me abrió sus puertas, amigos muy profesionales, serios e inteligentes. También publico para otros portales informativos, y eso me regocija, una puerta se cierra y otras se abren. Que me duele no poder publicar en La Luz, si me duele, pero en la vida todo pasa, ahora queda seguir palante, soñando, buscando empeños mayores, haciéndole bien a todo el que pueda, mal a nadie y riendo mucho, eso es salud, ah y sobre todo levantándome de cada tropiezo.
Para este viernes el regalo del Festival de Cine de Gibara será la obra Humo de Yunior García con Renesito de la Cruz y Félix Beatón, y para el sábado día de claususra nos promete una noche inolvidable, con la premiación y el concierto de Fito Paez para cerrar con broche de oro. Así que ya saben. Hasta aquí esta pequeña conversación con ustedes, nos vemos por ahí, vengan para Gibara o sigánme por facebook. Los quiero.
Foto: Kevin Manuel Noya

sábado, 24 de febrero de 2018

Los buenos demonios de Chijona JRP


La historia del Cine Cubano nos permite afirmar que en los casi 60 años que en 2019 cumplirá el ICAIC, pocos son los proyectos cinematográficos recogidos en la categoría del suspenso. Justamente el género en el que concibió y llevó cabo el reconocido cineasta Gerardo Chijona su más reciente cinta con algún que otro sabor a triller, “Los buenos demonios”, de la cual en apenas unos minutos podremos disfrutar en esta sala.
En poco más de hora y media, Chijona nos pone a pensar en los problemas sociales que enfrenta la Cuba de estos tiempos ante tanta crisis de valores interna y a escala global. Satisfacer necesidades materiales a cualquier precio incluso hasta con la muerte de otro, ese deseo casi general de la juventudde emigrar a otras partes del mundo en busca de nuevos horizontes, amores difíciles, los conflictos generacionales, la supervivencia empleando los métodos más mezquinos y sórdidos, entre otros aspectos de la vida en esta isla, se nos relatan con exquisito gusto y probado oficio en Los Buenos Demonios.
Un bello lobo disfrazado de cordero, encarnado con significativa y aplaudible entrega por el joven actor Carlos Enrique Almirante, es el “Tito”protagonista de esta historia. Personaje de visceral frialdad y doble moral. Rol complejo de asumir para cualquier actor, tarea de la que Enriquito salió airoso por su elegante desempeño, capaz de encantar al más exigente de los espectadores.
La madre de “Tito”, es una verdadera bestia de la actuación. La siempre esperada e insuperable Isabel Santos. En la película da vida a una médico de familia, madre ejemplar, para nada aduladora, que al final la vida le jugará una mala pasada con su querido “Tito”. Isabel vuelve a la carga con una excepcional entrega como todas las que ha hecho esta primerísima actriz quien indiscutiblemente nació para esta difícil profesión.
No nos dejará de impresionar tampoco un elenco de lujo que incluye a artistas de probado prestigio y tan conocidos como Enrique Molina, Vladimir Cruz, Paula Alí, Aramís Delgado, Pancho García, Beatriz Viñas, Mario Guerra, Osvaldo Doimeadiós y Dailene Sierra, entre otros.
Reconocimiento especial del staff de este drama-suspenslo merece sin lugar a dudas el maestro del lente Raúl Pérez Ureta, quien sigue teniendo esa capacidad innombrable de convertir el más insignificante plano en una verdadera obra de arte. El trabajo con las luces y la limpieza y perfección de los encuadres, permiten al espectador, disfrutar de atardeceres, noches habaneras, amaneceres, interiores y planos exteriores filtrados con el rigor de la sapiencia de este verdadero artista de la fotografía.
Como buena obra de arte, Los buenos demonios, nos moverá el pensamiento, nos pondrá a reflexionar respecto a nuestra compleja realidad, pero sobre todas las cosas y al modesto juicio de este periodista, nos permitirá seguir sintiéndonos orgullosos del cine cubano.
Por: José Ramírez Pantoja

viernes, 24 de marzo de 2017

¿Y esto qué PINGA es? / JRP


No pudo haber mejor espacio para Osikán Plataforma Escénica Experimental que el desvencijado —en etapa REconstructivaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa— Cine Martí. El sitio se ajustó de manera increíble al discurso de BAQUESTRIBOIS, concebida a partir de una “investigación antropológica social y artística sobre la prostitución masculina gay en Cuba”, con dirección de José Ramón Hernández.
El maltrecho lunetario del Cine casi repleto, luz tenue, acostados encima del escenario Alaín Cantillo Moreno, César Milagros García y David Izaguirre León, desnudos completamente. Sobre su cabeza, bolsas plásticas blancas, cada una plantea frases o vocablos del argot gay:
¿Qué haces?, Activo, No me la meto, No beso, Pinguero, Hago de todo, Flexible, Puto, Hombre a todas, Bicho, Depende, ¿De qué?, Chamaco, Completo, En la luchita, ¿Cuánto pagas?, Pasivo, ¿Cuánto cobras?, Punto, Dando una vuelta, ¿Y tú?... También pudieran estar: La puntica nada más, Es la primera vez que hago esto, Esto queda entre tú y yo, Me mide 19 cm, ¿Cómo es la cosa? ¿A dónde vamos? En fin…el mar… o la Playa del Chivo o La Potajera en La Habana, o el Estadio en Holguín.
La pantalla se convierte en un personaje más. En ella en buen modo está el sentir de estos profesionales del sexo. La obra pudo haber tomado el camino de la prostitución en su forma más común. Dos personas, una paga y otra vende su sexo, puede haber hasta un acto amoroso, delicado, sin embargo el dramaturgo prefirió la más endemoniada violencia.
Comienza el gran performance, más que obra teatral. El tono violento va in-crescendo. Mientras uno está en su mundo como si nada sucediera alrededor, los otros dos se retan con el cuerpo, se abofetean, forcejean, la banda sonora también es violenta, lo es la infografía en la pantalla. El clima es perfecto. Todo es abigarrado. ¿Representará esta sordidez la esencia de la prostitución gay?.
Declaraciones de prostitutos y de los que reciben el servicio sexual. Autoagresión física. El cuerpo va reflejando las marcas de la violencia. Se mezclan la violencia con lo escatológico. El platanito como símbolo fálico entra en escena, uno de ellos come, le embuten, uno, dos, tres cuatro platanitos a la vez, arquea, parece que va vomitar, el público en un silencio total, estremecido igual que yo supongo.
Entra un abogado a escena, recita los acápites recogidos en la Constitución de la República de Cuba que se relacionan con la prostitución. Habla de género, conducta social, delito, pena. Fragmentos de un documental expone a través del testimonio de dos travestís, lo complejo de la vida cuando se asume de esta manera, sobre todo de lo hostil que se torna en el ambiente familiar.
La violencia de la escena de los platanitos se queda pequeña ante la de las gravillas, al fin y al cabo, las piedras que les arroja la propia vida a estas personas. Uno de los ¿personajes? implicados, —para calificarlos mejor—, se auto-agrede con las piedras. También caen encima de los otros y hasta en el público.
Irrumpe del público un transformista vestido de hombre. Cuenta su historia con su voz de mujer. Canta, la aplauden. Es un aporte más al performance. El implicado que parecía que nada pasaba a su alrededor, ya con las uñas pintadas de negro se dispone a hacer merengue con una batidora de mano. Los otros dos lo filman y proyectan en la pantalla del cine Martí… yo que guardo como un tesoro las películas que vi en esa propia pantalla… ahora veo a uno de los implicados haciendo merengue entre sus piernas.
Acaba, se cubre la región púbica y las tetillas, simula la Venus. Un punto de giro, se alegran y se embarran de merengue, no falta la violencia. Los cuerpos magullados, sucios… ¿qué falta por ver? Para el final el vino. Prefiero relacionarlo con la significación del vino en la religión católica. Es la sangre de Cristo, todo lo limpia y lo deja puro. Los implicados se lo derraman encima y limpian sus cuerpos.
Todo oscuro. No se ve nada, enciendo la luz de mi celular, al fin la luz del cine se enciende. Me paro de mi luneta, frente a mí, mi amigo Juan Pablo Carreras, solo atino a decirle… ¿y esto qué pinga es? Voy camino a la salida. Fuera del cine la gente comenta sus impresiones. Yo solo sé que acabo de asistir a una puesta en escena muy bien diseñada. Nada sucede porque sí, todo está muy bien pensado. Está la prostitución gay pero indiscutiblemente va mucho más allá, es cualquier tipo de prostitución, es también la Cuba contemporánea, es el mundo contemporáneo.
En materia de arte 2 + 2 no es 4. La violencia de este mundo que también forma parte de nuestra sociedad, acaba de ser representada genuinamente en este performance. Me asalta la duda:¿teatro o artes plásticas o ambos?. Cada quien hace sus lecturas, esta es la mía. ¿Disfrutaste la puesta? Sí, aunque no me gusta la violencia. ¿Te inquietó? Sí. ¿Lograron lo que se proponían? Sí. ¿Los actores no dijeron una sola palabra, la entendiste? Completamente, no hacía falta una sola palabra. ¿Es válida entonces? Sí. ¿Volverías a ver otra propuesta de este grupo? Sí, no me la perdería./ Foto: Carlos Rafael