lunes, 21 de marzo de 2016

CCPC-Derroche de Patria

“mírame madre y por tu amor no llores, si esclavo de mi edad y mis doctrinas, tú mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores”. Esta sentencia del más grande de los cubanos, nuestro José Martí, resume a mi juicio, CCPC del matancero grupo El Portazo. Quizás unos vean las espinas, más, muchos más, seguramente vimos las flores.
Qué podrá decir el autor de estas líneas, de una ¿obra?, qué digo una obra, de un ESPECTÁCULO que nos hace reír con la misma facilidad que nos saca las lágrimas desde lo más profundo del alma. CCPC es un derroche de patriotismo, y a la vez desde su misma concepción, una puesta en escena de exquisita estructura dramatúrgica, pensada desde el primer segundo, cuando el espectador aún no ha entrado al “Cabaret” hasta que éste rompe en aplausos para agradecer a Pedro Franco por entregarnos una propuesta de tan alto calibre.
No creo necesario particularizar actuaciones porque todos los actores están a la altura que demanda la pieza. ¿Pero quién pudo aguantar la risa cuando la enfermera-anfitriona Emiliana desde lo más alto de la escalera, explicaba al público “comensal” con corbata CCPC algunas peculiaridades del Convenio Colectivo de este Cuban Coffee by Portazo´s Cooperative? ¿Quién no disfrutó de la sensualidad de bailarinas y bailarines en que se convierte el elenco, o de los transformistas?
El Caligari, mítico escenario de la cultura holguinera convertido a estas alturas en tantas cosas, ahora nos lo presentan como un verdadero cabaret en el que en poco más de dos horas, cantaron Los Van Van, Carlos Puebla, Celia Cruz, Joseíto Fernández…en fin cantó la patria.
También se escucharon en otro ritmo los himnos que han acompañado a más de media centuria de luchas, alegrías, tristezas y esperanzas, pero más allá de cualquier manera de sonar es nuestra música, son nuestras marchas, es el espíritu de esta isla sonora, imagen que nos entrega muy clara esta excelente propuesta que toma lo mejor del teatro musical y lo pone a su favor.
Sea este quizás uno de los elementos que fortalecen el andamiaje de CC… beber de diversas fuentes y salir siempre airosa con su sello propio, gallarda. Loable aquello de subir al escenario con maquillaje y entre luces a la fría y pragmática señora economía con sus complejidades.
Hacer del público un cliente desde el momento en que éste se ve obligado a reservar una mesa por “one fula”, y ya en el espacio-cabaret poder comprar “de verdad” la oferta gastronómica, además de disfrutar de la artística de la que es también protagonista desde la avanzada, así como en los tres bloques con sus respectivos recesos. Es genial como el director supo hacer que el arte sincronizara con tanta naturalidad con la compleja matemática... polos que por lo general se repelen.
Y se habla de un transformismo militante, y es cierto, CCPC pone a los transformistas y a todos a militar en las filas de los que se consagran sobre el escenario… esa GORDA… esa Leonor desdoblada en veterana de cabaret y madre de la patria que con el corazón hecho pedazos ve partir al hijo amadísimo, al “invertido”, al “animal rastrero” como lo llama la miliciana que cambia el revolver amenazante y los huevos que le tirarían al “gusano” por la botella de Coca Cola… que simbolismo,
Y la madre diciendo adiós al que afirma que Patria es Humanidad y se va a buscar su Iphone, y lleva en su maleta un colibrí, un sueño y un danzón, y la historia, esa que nunca se equivoca, lo absolverá… “el amor madre a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas, es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”… ay Martí…ay.
No hay lugar para dudas en CCPC está pensado desde el pi hasta el pa. Cuántas obras grandes habrán pasado por el escenario del Teatro Joven, unas buenas, otras no tanto, pero pasan y se van al rincón del olvido, pero qué difícil será olvidarnos de ésta, CCPC se quedará grabada como un tatuaje al que hay que darle candela para borrarlo de la piel y ni así desaparece.
Gracias Pedrito por regalarnos —cómo puedo ser tan egoísta de hablar en primera persona— Gracias Pedrito por regalarle a la cultura cubana una verdadera obra de arte en la que los conceptos teóricos del milenario arte de las tablas, se legitiman de manera brillante con lo que vemos sobre la escena.
No creo haber sido el único al que se le hizo en más de una vez un nudo en la garganta y que las lágrimas brotaron incontenibles de los ojos, y es que, CCPC nos tocó en lo más profundo de nuestro ser, porque cuando la Patria llama el corazón responde, porque la Patria definitivamente para los cubanos es Martí, es Elpidio Valdés, es Celia Cruz, son Los Van Van y es también aquel que se fue y la sigue amando.

2 comentarios:

  1. jajajajaja en serio???? esto no es mas que un show de variedades... cogiendo textos mas que trillados por otros grupos y volviendolos a trillar, trasvestis, bailarines, chistes de muy mal gusto, en fin no se quien les dijo que esto es lo mejor que han visto.... has visto los machos llorones, la hora del te, la pasion de juana de arco, en fin un millon de obras en las que el talento y las buenas actuaciones si sobresalen!!!!

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    1. Eres un resentido, y por demás un cobarde que no tiene el valor de firmar ese comentario de quinta. Te has preguntado por qué CCPC resultó Premio de la Crítica. Por qué no pones tu nombre. Seguramente por ser un desconocido o porque temes que descubramos el saco de mediocridad que cargas a tu cuenta. / JRP. Titular del Blog.

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